lunes 30 de mayo de 2011

dejando que la vida se acomode

La primera vez que lo vi estaba en su bicicleta, pedaleando a toda velocidad con unos audífonos blancos. No lo he dicho hasta ahora pero me gustó como se veía. Ahora me pregunto que habrá estado escuchando en ese momento, a dónde se iba pedaleando con tanta prisa.

Cuando ando en bicicleta, escuchando algo paja, me resulta difícil no acordarme de esa imagen, de ese chico en esa bici parecida a la mía, al que conocería unas horas mas tarde. Ese chico que jamás imaginé tener aun en la cabeza. Son tonterías. pero son mis tonterías.

he contado tan pocas veces la historia que ya olvidé que había algo que contar, o quizá no había nada que contar y por eso la he olvidado. De cualquiera de las dos maneras, me alegro de no haberlo contado, creo que voy aprendiendo de que va todo esto.

Y todo esto es que ahora me distraigo menos*, porque este chico no es de verdad. Ahora, pese a que dejo muchas cosas de lado por 'hueviar', dejo que la vida siga, estoy tratando de pensar lo menos posible en esa historia tan romántica que no he llegado a contar en el blog por motivos de seguridad emocional y esto me da buenos frutos, estoy avanzando en mis cosas fluyendo con mi tiempo y a mi paso.

hoy le dí un poco de sentido a esta etapa. No es un sentido figurado, es más bien un sentido literal de lo que creo es mi vida ahora.
Solamente vivo, me levanto, voy a trabajar en bici, trato de disfrutar mis horas en el trabajo. Mientras trabajo, voy viendo que puedo hacer al salir, si me puedo encontrar con alguien para procastinar en equipo, o voy a casa escuchando algo bonito y por fin, me pongo a trabajar. Pero eso no pasa mucho últimamente. Solo me siento a trabajar en mi proyecto cuando tengo ganas o cuando una canción me empila a hacer las cosas como debo.
Pero ¿cómo sé que hueviar esta mal? no me siento culpable cuando no avanzo, tampoco me siento mal cuando me paso las tardes en la bicicleta por el malecón o tomando café por ahi, o yendo a algún lado en bici dejando que las tardes pasen de la manera más tranquila y apacible que hay en Lima.
No me siento mal de dejar las cosas de lado, tampoco me siento mal de tomarme la vida como un paseo, es lo que toca y a disfrutar. Claro que cuando trabajo en mis cosas me siento bien, pero no me pone tensa el pensar que no estoy avanzando, porque nadie me ha puesto un limite.

Pensar en el chico o en la inmortalidad del cangrejo hace que me atrase de todo lo que tengo 'pendiente'. Pensar en por qué pienso en eso, también. Recordar que ese chico no está hace que todo, todo, sea más sencillo. Al menos hoy lo he sentido así.




*si el chico en cuestión estaría donde...¿debería? estar, no tendría tiempo ni ganas de escribir en mi blog y probablemente me la pasaría pensando en él todo el tiempo, saldría todos los fines de semana, estaría pegada al facebook...bah! ke horrible!!!

0 opiniones interesantes: